Aguas Dulces

Aguas Dulces, un pueblo a orillas del mar, lleno de magia y energía, con sus calles y casas, dispuestas de forma azarosa que le dan un aspecto relajado y alegre, invitándonos a perdernos en su encanto.

Un mar revoltoso, cuya costa se extiende por varios kilómetros, es amigablemente acompañado por coloridas casas y cálidos ranchos de palo y paja, que hacen de aguas dulces un lugar donde la vista se pierde sin límites. Un espacio lleno de rincones encantadores, con vegetación y fauna autóctona, donde aves de variados colores y cantos, nos visitan en nuestros jardines. Amaneceres y atardeceres son un deleite, desde su costa de claras y suaves arenas, donde podemos realizar largas caminatas, recorriendo con la mirada las altas dunas de Valizas y la isla de Castillo Grande o simplemente perdiéndonos en la lejanía del horizonte.

Por las noches el cielo se convierte en un manto de estrellas, y la luz de la luna nos acompaña en las caminatas por sus entreveradas calles y por la orilla del mar, bañando arena y mar de luz plata.

Un centro, pequeño y agradable, con su feria artesanal y sus bolichitos, ofrece opciones tanto para grandes como para los más chicos. Por su tranquilidad, Aguas Dulces es un lugar ideal, para que los más chicos paseen mientras los adultos disfrutan de agradables veladas.